La plantilla de ayuda a domicilio exige que se cumpla lo votado!

 

can1                        Mario José Diego Rodríguez, sindicalista jubilado

La privatización de los servicios públicos vio su auge en la primera década de los 2000, extendiéndose poco a poco por todas partes hasta que acabó afectando a todas las autonomías e incluso a la mayoría de los municipios.

El argumento principal utilizado por los adalides de la privatización en general y de los servicios públicos en particular – ya sean de derecha o de izquierda – para convencer la opinión pública, ha sido principalmente que las empresas privadas son más eficientes y menos costosas.

Por ahora, por mucho que se empeñen algunos, no hay ningún estudio que demuestre la veracidad de lo que afirman dichos adalides de la privatización, es más, la aplicación concreta de remunicipalización en ciertas municipalidades demuestran lo contrario.

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LA CONTINUA REPRESIÓN POLÍTICA, POLICIAL Y JUDICIAL CONTRA EL SINDICALISMO COMBATIVO DEL SINDICATO ANDALUZ DE TRABAJADORES (SAT) Y SUS MILITANTES.

Ocupan tierras para trabajarlas y poder vivir, tierras abandonadas por los terratenientes y los bancos que no producen nada, ocupan bancos, supermercados y se manifiestan de forma pacífica para reivindicar pan, trabajo, techo, dignidad y una Sociedad más justa y la respuesta contra estos hombres y mujeres que en su mayoría viven de su trabajo en el campo, a sus reivindicaciones, es represión, multas y condenas de prisión. Mientras los corruptos nos roban y se burlan de toda la ciudadanía, con la pasividad de la justicia como pudimos ver en la reciente declaración del presidente del Gobierno Mariano Rajoy, que incluso fue recibido a las puertas de la Audiencia por el presidente de este estamento judicial, los hombres y mujeres del SAT, sufren una dura represión, con más de 400 años de petición de cárcel, y un millón de euros en multas, por exigir el derecho a trabajar y sobrevivir, en una sociedad, donde la democracia, el estado de derecho y la libertad, existe sólo para los Urdangarín, Rato, Puyol y una larga e interminable lista de estos indeseables personajes. Y nos quieren hacer ver estos hipócritas corruptos que la justicia es igual para todos, cuando uno de estos campesinos Andrés Bódalo lleva 16 meses en prisión sufriendo una dura campaña de criminalización orquestada por los medios de comunicación a su servicio.

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Venezuela: Un futuro comprometido

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can1           Mario José Diego Rodríguez, sindicalista jubilado.

Desde la irrupción de los chavistas en el paisaje político venezolano y su victoria electoral en 2 000, la derecha y las clases dominantes han intentado derrocarlo reiteradamente. El empeoramiento de la situación económica desde hace tres años y la dificultad en la que la población se encuentra para subsistir, ha sido el fertilizante que nutrió políticamente la oposición, permitiendo a ésta liderar el descontento y protestas de la población contra Nicolás Maduro.

La caída brutal del precio del petróleo creó una situación de importante penuria sufrida con pesadez por la población. La producción nacional ha retrocedido y la inflación se ha disparado, lo que reduce a poca cosa, por no decir a nada, el poder adquisitivo de las clases populares y una parte de la clase media; tal situación contribuye a un incremento considerable del mercado negro mientras que las estanterías de los centros comerciales están vacías.

Desafortunadamente para los chavistas, aprovechar la renta del petróleo para financiar sus programas sociales sin intentar diversificar la economía basada en las materias primas y particularmente la del petróleo, ha funcionado el tiempo que duró el alto precio de éste y ha contribuido a que Venezuela – como otros países monoproductores – siga dependiendo de la economía mundial imperialista y de las fluctuaciones del precio de las materias primas.

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Situación de Derechos Humanos en Colombia

Situación de Derechos Humanos en Colombia

Fuente: Escola de Cultura de Pau – Vicenç Fisas

Contexto Histórico – Colombia

El conflicto armado en Colombia tiene raíces muy profundas, que van más allá del surgimiento de las actuales guerrillas en los años sesenta. A la violencia que caracterizó las relaciones entre liberales y conservadores desde el siglo XIX hasta la época del Frente Nacional (1958-1978) hay que añadir la represión contra cualquier opción política alternativa y la lucha por el acceso a la tierra (Colombia es el único país de América Latina que no ha tenido una Reforma Agraria). Así, la política al servicio de los intereses de la élite, la exclusión social y la falta de opciones democráticas de oposición y de una política rural integral explican el surgimiento de los distintos grupos guerrilleros de los años sesenta y setenta, entre ellos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), ambos nacidos en 1964. A estos grupos se sumó el Ejército Popular de Liberación de Colombia (EPL) en 1967 y el Movimiento 19 de Abril (M-19) en 1970.

Desde los años ochenta se han ido produciendo múltiples esfuerzos de construcción de paz, tanto por parte de los actores en conflicto como de la sociedad colombiana. El último de estos intentos, entre el Gobierno del actual mandatario Juan Manuel Santos y las FARC-EP, ha logrado la firma de un Acuerdo HYPERLINK “http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/mesadeconversaciones/PDF/24-1480106030.11-1480106030.2016nuevoacuerdofinal-1480106030.pdf”Final de Paz el 24 noviembre de 2016, que actualmente se encuentra en proceso de implementación legislativa en el Congreso de la República y la posterior revisión de las normas por parte de la Corte Constitucional; al tiempo que en Quito (Ecuador) el Gobierno adelanta un proceso de diálogo con el ELN.

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Ya no se puede regular la crisis

En sus más recientes escritos, François Houtart planteó que ya no es posible encontrar soluciones a la crisis mundial, ecológica y de civilización dentro del marco de capitalismo, como en otros tiempos se hizo a través del capitalismo de bienestar (keynesianismo). Las propuestas de regulación de la actividad del capital son enteramente insuficientes ante la envergadura de la problemática.

La fisura metabólica entre humanidad y naturaleza, que provocó la aparición del sistema capitalista siglos atrás, ha llegado a tal extremo que ya no existen soluciones “reguladoras” dentro del sistema mismo.

El capitalismo ha impuesto la lógica de soluciones individuales ante problemas colectivos y comunes, como el hambre, el desempleo, la contaminación, la inseguridad, etc. Estas soluciones individuales, a su vez, son mercantilizadas; es decir, su resolución es a través del mercado. El capitalismo transnacionalizado y financiarizado ha llevado esa mercantilización e individualización de la vida a extremos que ponen en peligro la vida misma del planeta.

Revalorizando el bien común

Ante ello, François Houtart nos propone la necesidad de rescatar “el Bien Común de la Humanidad”, como un nuevo paradigma-antídoto ante este fenómeno destructor del capitalismo contemporáneo. Se trata de rescatar, revalorizar y defender la naturaleza, el agua, los servicios públicos, los espacios públicos, etc. Pero aclara: “No se trata tampoco de un patrimonio, como en el caso de los “bienes comunes”, sino de un estado (bien estar, bien vivir) resultado del conjunto de los parámetros de la vida de los seres humanos, hombres y mujeres, en la tierra”.

Houtart va más allá, al insistir en que se trata ”de imponer una filosofía de vida colectiva de la humanidad en el planeta, adaptada a las nuevas circunstancias”. ¿Cuáles son esos elementos de vida colectiva? “La relación con la naturaleza, la producción de la vida, la organización colectiva (la política) y la lectura, la evaluación y la expresión de lo real (la cultura)”.

Houtart profundiza aún más la categoría: “De hecho se trata de la producción y de la reproducción de la vida a escala de la humanidad. Finalmente, el Bien Común de la Humanidad es la vida y su reproducción”.

Nos dice François Houtart que el Bien Común de la Humanidad puede llevar muchos nombres, “desde el sistema de necesidades y capacidades de Marx, hasta el Socialismo del Siglo XXI de América Latina, o el Sumak Kawsay de los indígenas kichwa del Ecuador. Lo importante no es el nombre, sino el contenido”.

Para avanzar en dirección del Bien Común, es preciso abandonar las fórmulas que no son más que adecuaciones del actual modelo de desarrollo, colocándole apellidos que lo hacen parecer más benigno: por ejemplo “desarrollo sostenible”, “desarrollo humano” o “capitalismo verde”. Hay que atacar la lógica fundamental del modelo de desarrollo vigente.

El valor de uso sobre el valor de cambio

El eje de la acumulación capitalista, dice Houtart, privilegia el valor de cambio (valor mercantil, el precio), sobre el valor de uso (la utilidad social de un bien). Para pasar a relaciones de producción sin explotación y sustentadas en la solidaridad, en aras de que todos y todas accedan a las bases materiales de la vida, es imprescindible que se privilegie el valor de uso por encima al valor de cambio. El control del capital sobre el proceso de producción y la primacía de la propiedad privada sobre los medios de producción son la raíz de este problema y deben ser cuestionados radicalmente si pensamos avanzar hacia un paradigma del Bien Común.

El posicionamiento dominante del valor de uso nos llevaría a un ordenamiento de nuestras economías en función de la satisfacción de las necesidades más vitales de nuestras sociedades, la mayoría de ellas, necesidades comunes, compartidas entre todos y todas. Ello desplazaría el orden dominante -predicado sobre la supremacía del valor de cambio- mediante el cual las necesidades son determinadas individualmente (frecuentemente creadas mediante la mercadotecnia) y satisfechas a través del mercado. Esta es la esencia de la sociedad de consumo moderna.

Superar la ruptura metabólica entre la naturaleza y la humanidad

Dicha ruptura metabólica empezó con la acumulación originaria, se acentuó con la revolución industrial y llegó a niveles insostenibles con el capitalismo transnacionalizado y financiarizado. Fue Marx quien primero se refirió a la ‘fractura’ abierta en la relación metabólica entre los seres humanos y la tierra, al reducir a la naturaleza a un “recurso natural”, una materia prima, un insumo más para el proceso de acumulación de capital.

Los modelos socialistas del Siglo XX no rompieron con esta lógica, pues siempre se privilegiaba el “despegue de las fuerzas productivas”. Esto, pese a que Marx advirtió de la “necesidad natural y eterna de mediar el metabolismo que se da entre el hombre y la naturaleza, y, por consiguiente, de mediar la vida humana”.

Ante ello, escribe Houtart, se trata de “pasar de la explotación (concepto del capitalismo) al respeto de la tierra como fuente de toda vida, física, cultural, espiritual, y fomentar una visión biocéntrica del universo”. Dicho en otras palabras, el Bien Común de la Humanidad, vivir bien, significa el respeto de la integridad de la Naturaleza como fuente de vida, como Madre-Tierra.

Lo más digno siempre será luchar y no callar”

Finalmente, sostiene Houtart, la posibilidad de imponer el paradigma del Bien Común de la Humanidad, de una filosofía de la vida colectiva, por encima de la filosofía de la vida individualizada, atomizada y mercantilizada, solo será “el fruto de las luchas sociales y revolucionarias, combinadas con un pensamiento crítico”.

Solidaridad con la campaña colombiana: “SER LIDER SOCIAL NO ES UN DELITO”

Desde nuestra organización Pueblo y Dignidad, de Asturias, expresamos nuestra profunda preocupación por el aumento de violaciones a los derechos humanos contra líderes y lideresas en Colombia. El 31 de marzo de 2017, la Defensoría del Pueblo alertó sobre la cifra de 156 defensores y defensoras de derechos humanos asesinadas en sólo 14 meses. Después de esta fecha hemos tenido conocimiento de más de tres líderes asesinados, sin que el Gobierno adopte una política de seguridad en favor de las lideresas y líderes sociales, por el contrario al líder social Bernardo Cuero Bravo, la Unidad de Protección le había retirado su débil esquema de seguridad por considerar que su riesgo era “ordinario”. La Defensoría del Pueblo había alertado sobre el grave riesgo que corría la vida de este líder de organizaciones de desplazados, presidente de la junta de acción comunal del barrio, aspirante al Consejo de Malambo, defensor de derechos humanos de las comunidades afrodescendientes y miembro de la mesa departamental de víctimas del conflicto armado, Bernardo Cuero fue asesinado el 7 de junio del año en curso en Malambo, Departamento del Atlántico.

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¿Quién es responsable del paro, los robots o el capitalismo?

Mario José Diego Rodriguez, sindicalista jubilado

Hay quienes dicen que la comida más importante del día es el desayuno, opinión que comparto, esto dicho, aconsejo que no se escuche la radio mientras se desayuna porque puede ocasionar problemas de ingestión.

Por la diezmilésima vez, desde hace muy poco tiempo, he vuelto a oír, en boca de eminentes economistas, politólogos y comentaristas, que tenemos que prepararnos ya para la tercera revolución tecnológica que se avecina y que nombran “la era robótica”.

Repiten como un mantra que esta era será desastrosa para la clase trabajadora ya que supresiones de puestos de trabajo y despidos se contarán por millones. Sea dicho de paso, clase trabajadora que había, según los mismos, desaparecido y que por arte de magia vuelve aparecer.

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